JAM MONTOYA 2015





"Una fotografía no es un poema, una sinfonía o una danza, no es una imagen bonita o sentimentaloide ni un conjunto de técnicas encaminadas a la pura calidad del positivado. Una fotografía es o debería ser, una afirmación penetrante de nuestro mundo interior que impresiona por su impacto y excita la imaginación."


ENTREVISTA REALIZADA por Emilio Jiménez Labrador, DIRECTOR DE LA FUNDACIÓN CAJA DE BADAJOZ

Boletín informativo del mes de diciembre 2014

Este mes nuestro Boletín se deja seducir por el genio y busca adoptar la mirada de JAM Montoya, para conocer a la persona que hay detrás de un objetivo que perfila sentimientos como el dolor, la soledad o la agonía. Un fotógrafo realmente singular, un fotógrafo que busca el sentido de su vida en cada una de sus fotografías.
Nacido en Extremadura, en 1953, y con absoluto convencimiento de querer ser fotógrafo con apenas dieciséis años, declara esta disciplina artística como “el sentido de su vida”.

P. ¿Cómo fue su niñez?

R. Muy normal y muy feliz, como la de tantos niños que jugábamos en la calle. Me sentía muy querido hasta por los vecinos. Mi único problema, que no era poco, era la sensación de pecado. Durante varios años me estuvo mortificando.
El nacional catolicismo, he de confesar, hizo muy bien su trabajo doctrinal.

P. Y eso tiene sus consecuencias ¿verdad?

R. Sí, siempre he considerado el retroceso espiritual y científico que la religión católica ha supuesto para toda la sociedad. No por la religión en sí, que en definitiva promulga lo que otras muchas religiones, sino por las formas eclesiásticas, las contradicciones con respecto a la riqueza, la doble moral y su intransigencia dogmática. Al margen de mis discrepancias teológicas con sus dogmas de fe.

P. ¿Cuál es su primer recuerdo relacionado con la fotografía?

R. Ver como aparecía la imagen en el laboratorio de un amigo. Fue todo un shock visual y emotivo. Me cautivó.


P. ¿Déjeme preguntarle sobre la base de lo que usted denomina en su Web datos personales de escaso interés?

R. Considero que lo más importante en un autor es lo que emana de su propio trabajo. Por tanto condicionar a las personas que no tienen una formación artística específica por los logros de un currículum me parece una inmoralidad artística. Está bien que se sepa pero posteriormente. Lo importante es la obra que sale de la mente del autor. Además cualquier persona que se mueva en el mundo del arte sabe cómo se consiguen la mayoría de las cosas que engrosan un gran historial artístico. Relaciones sociales, buena política para caer bien y sobre todo “casi nunca decir la verdad”. Mi verdadera vida, mi historia como persona, está en mis diecinueve colecciones. Lo demás es puramente anecdótico.

P. Fotógrafo por vocación y escéptico por degeneración?

R. Hay muchos fotógrafos que llegan a esta forma de expresión por pura casualidad, rebotados de otros medios artísticos. En mi caso siempre quise ser fotógrafo, pero lo cierto es que no pude por diferentes circunstancias hasta bastante más mayor.
Cuando utilizo el concepto de escéptico lo hago con toda intención, en principio, era un joven adolescente que creía en las personas, en muchos valores sociales y creo que hubiera dado mi vida por Extremadura. Ahora aconsejo a los jóvenes que comienzan en cuestiones artísticas que se larguen no solo de Extremadura, a ser posible de España. Solo tenemos que mirar el panorama nacional. ¿Se puede creer en algo?

P. A los 24 comienza su andadura fotográfica, siempre tortuosa, de forma autodidacta. ¿Puede aclararnos esto?

R. Cuando comencé a interesarme por la fotografía con un planteamiento más serio estaba ávido de información, pero entonces no existían las facilidades de ahora y a la profesión de fotógrafo se le estipulaba un periodo de formación de al menos ocho años. Durante este tiempo me convertí en un autentico devorador de libros técnicos y ensayos literarios sobre fotografía. Fue un periodo bastante incierto y complicado hasta adquirir un mínimo de capacidad técnica para expresar con toda libertad. En este sentido nunca nadie me ha enseñado nada.

P. ¿Considera su mayor logro el poder transcribir literalmente lo que tiene en el pensamiento al soporte fotográfico?

R. Ahora tenemos una herramienta alucinógena que es la fotografía digital, nuestro único límite para expresar nuestro propio pensamiento, nuestra capacidad creadora o imaginativa es nuestra propia cabeza, pero esto no siempre fue así.
Anteriormente con la fotografía analógica ser un foto-montador era bastante más complicado, se necesitaba un gran virtuosismo técnico y un sinfín de otras cualidades en cuanto a pericia. En este sentido nunca tuve el más mínimo problema, siempre me resulto bastante fácil expresar mi mundo interior. De hecho mi primera exposición en Nueva York, en la galería Lieberman, fue con los más grandes Foto-montadores de este país como Marsana, Josef Renau o Fontcuberta. (El fotomontaje en España)

P. Se precia de saber tratar a las personas aún en situaciones límites, para que se sientan cómodas. ¿A qué se refiere?

R. Siempre me he considerado un fotógrafo de personas y considero que para serlo con eficacia se deben tener unas cualidades un tanto peculiares, máxime cuando haces un tipo de fotografía comprometida socialmente.
Para conseguir imágenes transgresoras con personas normales, quiero decir que no son modelos profesionales del erotismo, se necesita aplicar un trato peculiar para que se sientan relajadas y confíen en tu persona, primero como profesional y luego inspirar la confianza suficiente y seriedad, al margen de una buena dosis de persuasión. Así se puede conseguir llegar a situaciones que de otra manera sería impensable. En definitiva un fotógrafo de personas tiene que tener una gran psicología y mundo.

P ¿Ha dejado de darle importancia a la fotografía por los tiempos que corren debido a su proliferación?

R. No, la fotografía siempre será para mí mucho más que el mero resultado del encuentro entre un acontecimiento y un fotógrafo; fotografiar es un acontecimiento en sí mismo, por más que ahora se haya perdido gran parte la magia que siempre tuvo. Todo depende, en gran medida, de quien hace la foto y por supuesto del resultado

P. ¿Qué opina de lo que ahora se está haciendo?

R. En la actualidad, más que nunca, los fotógrafos están abocados a nuevos planteamientos. Se deberían mostrar con más frecuencia cosas novedosas por los medios que se tienen, para causar un mayor impacto visual, dado que estamos inagotablemente bombardeados por imágenes, por ello creo que hay que infringir la visión ordinaria, que la fotografía debe ser renovada con nuevas decisiones visuales o bien en el fondo o bien en la forma. Claro está ser creativo cuesta, hay que pensar y trabajar duro. Cuando digo “creativo” no me refiero a un burro volando, o a un brazo- raíz o cosas por el estilo, esto son alardes en el manejo de programas que al mismo tiempo denotan inmadurez y lo más importante: fotos vacías, sin sentimientos ni planteamientos serios.

P. ¿Por qué se decanta: imagen fija o móvil, cine o fotografía?

R. Creo, que la fotografía puede ser mucho más memorable que las imágenes móviles, son fracciones de tiempo nítidas, que no fluyen. La televisión y el cine son caudales de imágenes indiscriminadas, y cada una anula a la precedente. Por el contrario cada imagen fija es un momento privilegiado transformado en un objeto que uno puede mirar y volver a mirar cuanto necesite sin limitación de tiempo. La relación de una imagen fija con un filme es intrínsecamente desconcertante y un tanto desorientadora. Citar una película no es igual que citar un libro. Mientras que el tiempo de lectura de un libro depende del ritmo del lector, el tiempo de visión de un filme está predeterminado por el realizador, así las imágenes son percibidas con la rapidez o lentitud permitidas por el montaje. La fotografía fija nos permite que nos demoremos a gusto en la contemplación de un instante y este hecho contradice la forma misma y la esencia del film.

P. Nunca le hemos visto imágenes de reportaje o periodísticas. ¿No le interesan?

R. No, no me interesan porque yo entiendo la fotografía como un producto del pensamiento, una cosa es tomar fotos y otra muy distinta es hacer fotos. La imagen fotográfica se puede entender de muchas maneras, de ahí precisamente su grandeza, mis imágenes surgen de mi interior, desde lo más visceral, desde lo pasional, desde las tripas.
En un aspecto formal la trato como una rama del diseño, cada imagen es un proyecto de luces, distribución de los elementos, gamas de grises, centros de interés si hay más de uno etc. etc.
Todo esto con plena conciencia de que una imagen jamás podrá trascender a lo puramente visual, algo que en cierto sentido es el último fin de cualquier obra de arte exceptuando a la arquitectura.

P. ¿Cuáles son sus parámetros para valorar un trabajo fotográfico, que pautas sigue?

R. Bien, para mí la evaluación de una fotografía siempre oscila en una trilogía, lo primero es “Expresión” me refiero a la trasmisión de un sentimiento, que puede ser más o menos fuerte o simplemente un estallido de belleza. Lo segundo sería un “Diseño consciente” y lo último sería una buena “Resolución técnica”. Todo esto se puede resumir en un solo concepto: FUERZA EMOCIONAL

José Antonio, muchas gracias por tu sinceridad y por legarnos esa maravillosa visión del arte fotográfico.


LA CONTEMPLACIÓN













El verbo se ha clausurado,
el silencio se hace salmodia
y el trino de los vencejos,
interrumpe la madrugada.
Resaca de noches engolfadas
con las mieles del amado,
droga cotidiana de eunucos,
del infierno escapados...
¡Qué días preñados
de sol y luna!.
¡De muerte y vida,
embriaguez y locura!.
¡Qué noches aladas,
colmadas de angélicos aquelarres!
Fiestas vividas en íntimas estancias,
llenas de inconfesables placeres,
sufriendo en las almas,
las divinas ausencias.
Bendita incomunicación,
pórtico y flagelo de mi vida,
lecho mortuorio de mis sentidos.
 No me pidas regresar
de esta locura...
Antes de nacer o antes de morir,
me atrapó.
En un principio o al final.
Siempre o nunca.
¡Déjame que me abandone
en mi afán!
Hora tras hora,
Salmo a salmo.
Quiero estar preso en la cárcel
eterna de mi libertad...


 COLECCIÓN "SANCTORUM"







































HOMENAJE A JAM MONTOYA

Por Pedro Taracena Gil


Fotógrafo por vocación y escéptico por degeneración.
A los 16 añitos comienza a interesarse por la fotografía y se libera, por fin de la opresión del pecado.
A los 22 se compra su primera cámara reflex con el esfuerzo de su trabajo.
A los 24 comienza su andadura fotográfica, siempre tortuosa, de forma autodidacta.
Considera su mayor logro el poder transcribir literalmente lo que tiene en el pensamiento al soporte fotográfico.
Se precia de saber tratar a las personas aún en situaciones límites, para que se sientan cómodas.
Hace muy poco sufrió un accidente laboral - así puede considerarse - durante una conversación con un crítico de arte, estuvo escuchando tantas gansadas que el testículo derecho le estalló en un incontrolado ataque de risa...
Se ha prometido a sí mismo por su propia integridad física y mental nunca más hablar de estos temas con semejantes elementos.
Su opinión generalizada - salvo honrosas excepciones - sobre directores de museos, galeristas, comisarios y otras gentes adyacentes de disipado vivir y dudoso conocimiento, se la reserva, porque al día de hoy lo único que le sobran son enemigos.
Es un apasionado de los libros, la música, del buen comer y del sexo.
JAM Montoya ha mantenido actividades diversas dentro del ámbito fotográfico como creativo, investigador y docente. Ha impartido clases en diferentes centros y cursos académicos en La Universidad de Extremadura: "Interpretación fotográfica de la luz", "Iluminación de interiores", así como conferencias: "Sobre la creatividad", "Motivación para la imagen y el estímulo visual", "La razón de una obra", "Ciencia, arte y religión", "Cualidad de la forma", "La identidad", "Libertad de represión (1er. Concilio Ateo Internacional de Toledo), etc.
Su labor docente también ha versado sobre fotografía aplicada a restauración de obras de arte y conservación de archivos fotográficos, dirigida a especialistas en arte y patrimonio. Su obra ha sido motivo de debate en congresos universitarios y tema de investigación en memorias de Licenciatura y tesis doctorales.

"Una fotografía no es un poema, una sinfonía o una danza, no es una imagen bonita o sentimentaloide ni un conjunto de técnicas encaminadas a la pura calidad del positivado. Una fotografía es o debería ser, una afirmación penetrante de nuestro mundo interior que impresiona por su impacto y excita la imaginación."



Su página Web: JAM MONTOYA


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